Con cuatro hijos y un bebé en camino, nuestra madre buscaba una manera de ayudar a sostener a su familia sin tener que salir de casa. Fue entonces cuando, después de orar, Dios le mostró en un sueño la idea de comenzar a hacer pan.
Con ingredientes fiados y recetas caseras aprendidas de su madre, empezó preparando pequeñas rosquillas que vendían de casa en casa. Lo que comenzó con fe, esfuerzo y esperanza, poco a poco se convirtió en Panadería Monar.
Hoy, más de 36 años después, seguimos horneando con el mismo amor, dedicación y propósito con el que comenzó esta historia familiar.
Usamos métodos de fermentación tradicionales, ingredientes locales de calidad y manos que han aprendido la paciencia. Sin atajos. Sin conservantes. Solo pan honesto.
Fermentación larga
Ingredientes locales
Horneado fresco cada día
Panes artesanales, repostería, pasteles y especialidades de temporada. Cada uno elaborado en pequeñas tandas para que nada repose en un estante más tiempo del necesario.
Llevamos décadas alimentando a esta comunidad. Bodas, cumpleaños, mañanas de domingo. Hemos sido parte de esos momentos, y eso no es algo que tomamos a la ligera.